loading...

0

No hay productos en el carrito.

06/10/2019

Nos estamos cargando el planeta y ni siquiera nos lo estamos pasando bien

J se sienta a mi lado y empieza hablarme como si nos hubieran presentado. Es ese personaje temerario de las películas de terror consciente de que va a morir antes de que salgan los créditos. De hecho, es evidente que él sabe algo más que los demás porque es el único del grupo a quien el frío no ha pillado por sorpresa y lleva abrigo.

A J no le interesa realmente conversar conmigo, soy solo una excusa para poder robarle tabaco a mi amiga, que ha ido al baño. Pero a mí no me importa porque hay algo en él que lleva parpadeando todo el rato avisándome de que es el único que podría darme una anécdota esta noche.

J es también ese loco de la película que se pasea borracho por la plaza del pueblo anunciando el fin del mundo y nadie escucha por muy negro que se ponga el cielo. Trabaja para el mal, aunque no contribuye a él y, cigarro tras cigarro, me habla de una realidad en la que el agua está contaminada de plástico, hay residuos de cocaína en la lechuga, las montañas de Cataluña están siendo saqueadas por Israel y los supermercados son los jinetes del apocalipsis.

No es que todo se vaya a la mierda, es que ya se ha ido. Y aunque esa no sea excusa para dejar de tirar el plástico al contenedor amarillo, J cree que a estas alturas nuestra única salvación está en pasarlo bien antes de que todo colapse. Me aconseja que folle esa noche y me drogue. No lo dice por ligar. Al poco detecta que dos machos alfa están a punto de pegarse cerca y se mete en medio sin pensarlo. Desactiva la pelea y se despide de mí con la mano.

En vez que quedarme pensando en cómo podría hacer para contaminar menos, pienso en la presión que supone pasárselo bien. ¿Cómo se hace? Follar y drogarse no son garantía de nada. Para divertirse no es suficiente con tener la voluntad de querer hacerlo. Sucede o no sucede y uno casi no tiene poder de decisión sobre ello. Es cuestión de azar y, al final, no es tan importante divertirse como saber fingirlo. Es algo que me llevó muchos años descubrir y es lo que me concentro en hacer el resto de la noche.

De verdad, qué tragedia ser humano, que nos hemos cargado el planeta y ni siquiera nos lo estamos pasando bien.

Posted in Blog