loading...

0

No hay productos en el carrito.

01/08/2014

Algunos detalles de la 7ª de ‘Mad Men’ que me han gustado

¿En qué momento terminar una serie a la que hemos sido adictos, con la que hemos sentido esa desazón especial tras cada final de temporada, que nos hemos llegado a tragar siete episodios seguidos en alguna ocasión, se convierte en una obligación? Es triste como cansarte de tu canción favorita porque la has escuchado demasiadas veces. A mí me ha pasado con cualquier serie que haya durado más de cinco temporadas porque ¿no dura el amor un máximo de cuatro años?

Me ha pasado con Cómo conocí a vuestra madre, me ha pasado con Modern Family, me pasó con Breaking Bad y me ha ha vuelto a pasar con Mad Men. Una serie que en su día puso patas arriba mi mundo, que en tiempos horribles ha sido refugio de mi dolor y que ya en tiempos más felices he encontrado repetitiva y tediosa. Porque si el cuerpo te pide Mad Men, mal asunto… ¿y qué otra cosa podía pedirme estando sola en la ciudad un viernes festivo de agosto por la virgen de turno? Sí, puse a cargar la primera parte de la temporada final de Mad Men y me gustó. Estos son algunos de los detalles que me han robado el corazón:

Sally Draper, en un intento desesperado por dejar de formar parte de su familia, sigue recluida en el internado. El día de San Valentín tiene permiso para ir a la ciudad al entierro de la madre de una compañera. Pero Sally se escapa de compras con sus amigas fingiendo que no le importa la muerte. Don pasa el día solo en casa ocultando que ha perdido su empleo y también las riendas de su vida. Sally se presenta allí por sorpresa porque ella lo que ha perdido es el bolso y no le queda más remedio que recurrir al padre para volver al internado. Conducen y discuten. Don le pide perdón por el pasado. Cenan juntos en un restaurante de carretera. Sally sale del coche y, antes de cerrar la puerta, se da la vuelta, mira a su padre, le desea un feliz San Valentín e, inesperadamente, le dice “te quiero”. Y es sincero y es puro y Don la mira alejarse con cara de tonto enamorado hasta que Sally se pierde en el interior del edificio… La única historia de amor de Mad Men es la de Sally y Don Draper.

Megan lleva extensiones que se quita y pone indiscriminadamente a lo largo de todas sus apariciones de la temporada. En un principio, antes de que Megan le confiese a Peggy el secreto de su nueva melena, pienso que es un recurso estilístico. Que es en los momentos en los que Don y Megan vuelven a conectar como marido y mujer y a compartir algo de esa vieja intimidad cuando Megan aparece con su corte Bob de siempre, mientras que es el resto del tiempo en el que la distancia es latente entre ellos, aparece con su nueva imagen mostrando una metamorfosis. Aún lo pienso.

Bobby Draper es el nuevo Sally Draper. Se siente feliz el día previo a una excursión del colegio en la que Betty Francis, ex Draper, lo acompañará intentando autoconvencerse de que es ella misma, y no la sociedad, la que ha elegido ser madre y ama de casa porque le gusta esa vida. Pero se confirma que Betty nunca debería haber tenido hijos y ese día tan esperado por Bobby, tal vez demasiado esperado por Bobby, está envenenado. Y es que ya lo dejó bien claro Glen Bishop en la quinta temporada: «todo lo que quieres, todo lo que piensas que te hará feliz acaba siendo una mierda»… El señor Francis llega a casa y se encuentra a su hijastro cenando cabizbajo en la cocina. Le pregunta qué ha pasado pero Bobby sólo contesta: “Ojalá fuera ayer”.

Peggy y Don están en la oficina. Es sábado por la noche. Es tarde. Trabajan en una campaña para una cadena de comida rápida que se centra en la familia tradicional. En un momento de debilidad nocturna, Peggy confiesa a Don que ya ha cumplido los treinta y que, contra todo pronóstico, se encuentra anhelando tener una familia. La radio suena de fondo, es My Way de Sinatra. Don saca a bailar a Peggy: “y más que todo eso, lo he hecho a mi manera”. Algunas noches más tarde, cenan en uno de los restaurantes de la cadena para hablar de dicha campaña Don, Peggy y Pete Campbell. Don tiene dos familias fallidas a sus espaldas, Campbell una y Peggy está sola. La cámara se aleja. Están los tres en el restaurante comiendo hamburguesas y patatas fritas rodeados de familias de padre, madre, Volvo, hijo e hija. Pero, ¿y si ellos también fueran familia?

Se acaba el episodio.

Posted in BlogTaggs: